Fue mi padre el que despertó en mi la afición por la fotografía, Él con su maquina de bakelita, un mecanismo de lo más simple y película de papel en formato 120, fue el que me enseño, que no era tan importante lo buena que fuese la cámara, como la capacidad del fotógrafo para “ver” la fotografía.
Gracias, la verdad es que cuando yo me paseo por el tuyo, la sensación que tengo es la de aprendiz, pero es bueno tal vez ese sea el ideal, el del eterno aprendizaje. Saludos
un placer para los ojos, siempre que entro en tu blog, un fuerte abrazo
ResponderEliminarGracias, la verdad es que cuando yo me paseo por el tuyo, la sensación que tengo es la de aprendiz, pero es bueno tal vez ese sea el ideal, el del eterno aprendizaje. Saludos
ResponderEliminar