Fue mi padre el que despertó en mi la afición por la fotografía, Él con su maquina de bakelita, un mecanismo de lo más simple y película de papel en formato 120, fue el que me enseño, que no era tan importante lo buena que fuese la cámara, como la capacidad del fotógrafo para “ver” la fotografía.
Para los que deseéis contemplar unas bellas imágenes y una imponente fotografía en Blanco y negro os recomiendo ver la ultima película de Fernando Trueba, Concha de Plata en el ultimo festival de San Sebastián. También disfrutareis de un guion e historia totalmente integrados en la película.