Fue mi padre el que despertó en mi la afición por la fotografía, Él con su maquina de bakelita, un mecanismo de lo más simple y película de papel en formato 120, fue el que me enseño, que no era tan importante lo buena que fuese la cámara, como la capacidad del fotógrafo para “ver” la fotografía.
Magníficas fotos como siempre. Un pueblo precioso sin duda, solo he estado una vez pero tengo ganas de volver.
ResponderEliminarTe recomiendo una vuelta por los alrededores, el rio Muga tiene unas magnificas zonas de baño y los pueblos cercanos tienen su encanto. Saludos
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